Colección Alandar, Edelvives, marzo, 2020

Premio Fundación Cuatrogatos 2021

Destino significa «lugar de llegada», pero también «encadenamiento fatal de sucesos». Algunos piensan que nuestras acciones pueden modificar ese destino. Quién sabe. Desde luego Rodrigo, el hijo único de la familia Morales, no lo sabía ni le interesaba lo más mínimo. Quizá, si lo hubiese pensado, no hubiera sido expulsado de su tiempo, perdiéndolo todo. Un Santander de principios del siglo XIX y una vieja tuerta e inquietante le recibirán con toda su dureza.

 

Leer primeras páginas

 

La Historia de los Raqueros de Santander

Se conocía por raqueros a los niños pobres o marginales, generalmente huérfanos, que frecuentaban los muelles de la bahía de Santander y que sobrevivían a base de pequeños hurtos y de conseguir monedas de los pasajeros y tripulantes de barcos que arrojaban monedas al mar a la espera que los pequeños las recuperasen. Los raqueros se arrojaban al mar, buceaban hasta encontrar las monedas  y salían de nuevo con sus pequeños tesoros. (De la página: https://postureocantabro.com/la-foto-original-de-los-raqueros-de-santander/)

Reseñas:

«Las desigualdades sociales, la injusticia, la pobreza y el hambre junto con la corrupción de los altos estamentos, son algunos de los temas de esta magnífica novela juvenil, muy entretenida e iluminadora.», Fundación Cuatrogatos, leer más+

«Una vez más la autora consigue que, al llegar a la última página, el lector sienta el deseo de actuar, de ayudar a crear un mundo un poquito mejor.» Revista Lazarillo, leer más+

«Me ha encantado la novela. No pierde su ritmo narratorio y se acelera al final, hasta que llega ese desenlace rápido y abrupto que nos deja con ganas de seguir leyendo para saber más de esos “raqueros”.» Un abrazo lector, leer más+

«Los niños del muelle resulta una novela entretenida, que, además de mostrar lo mucho que ha cambiado la sociedad en un siglo, hace que el lector tome conciencia sobre las diferencias sociales y las dificultades de los desfavorecidos, Blog Anikaentrelibros.com, leer más+

«La siempre cuidada y poética prosa de Mónica Rodríguez, repleta de metáforas que se mezclan con el argot marinero y la jerga de los raqueros, nos permite percibir el bullicio, el trajín y los olores penetrantes de la ciudad. La nítidas descripciones de personajes y quehaceres portuarios nos permiten vislumbrar el Santander del pasado de una forma cercana y nos arrastra hacia un final trepidante, donde los valores sembrados a lo largo de la historia afloran en un desenlace inesperado que cierra la elipsis dejando hueco a las cavilaciones del lector». Revista Peonza, nº 137